miércoles, 25 de noviembre de 2015

PURÚS

Julio-Agosto 2015

Entre familias mastanawas


Qué bueno es conectarse nuevamente con uds. y poder compartir lo que Dios hace en mi vida.

Las primeras semanas estuve rotando con diferentes familias mastanawas para convivir con ellos compartiendo  desayuno, almuerzo y comida de tal manera que  pueda observar su vida cotidiana y acompañarlos. Es así que me encontré nuevamente con Milagros, una mastanawa que la conocí el año pasado cuando la visité en la comunidad indígena de Bola de Oro. Ahora está viviendo en el pueblo de Puerto Esperanza en donde están los mestizos, quienes son personas foráneas.




Los jóvenes mastanawas cuando salen de sus comunidades hacia Puerto Esperanza anhelan tener a como de lugar un celular, no importa si no tienen las cosas básicas para vivir. Ellos quieren imitar el estilo de  vida de los foráneos.
Me sentí alegre al conocer a la familia de Kápodi, quien es de la comunidad Sinaí, su mamá, es amable como Kápodi y le encanta recibir visitas.   Kápodi me  enseñó algo de su idioma y  costumbres que para mí no es fácil de entenderlo, pero me sentía realizada cuando ellos se alegraban por haber pronunciado algunas palabras en su idioma. Una de sus hijas que ya tiene familia, es la única que sabe leer un poco el castellano. También me enseñaron hacer “Boro” es una comida típica que solo algunas personas lo pueden comer según su cosmovisión.


Segunda campaña médica
En la comunidad de Sinaí se realizó la campaña médica. En este evento conocí a la doctora Mayolit, quien está haciendo su Serums en Purús y se ofreció para participar en la campaña. Desde ese tiempo con ella hice una buena amistad y oro para que  pueda conocer a Dios.
Apoyé en el triaje  pesando, midiendo y pidiendo sus datos generales a los pacientes. Al principio me sentí con temor porque era mi primera vez, pero luego me sentí segura de lo que hacía. De esta manera pude conocer más familias mastanawas que venían de diferentes comunidades e incluso de otras etnias y algunos mestizos que se les atendió. 



Ejercitando el cuerpo

En Puerto Esperanza viví en un hospedaje, la dueña se llama Nelsia y como es bueno mantenerse en forma, sobre todo en la selva,  encontré en ella el mismo hobby. Nos íbamos muy de mañana a trotar mientras admiraba la belleza de nuestro Creador. Fue un tiempo agradable para  compartir. 

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