Julio-Agosto 2015
Entre familias mastanawas
Qué
bueno es conectarse nuevamente con uds. y poder compartir lo que Dios hace en
mi vida.
Las
primeras semanas estuve rotando con diferentes familias mastanawas para
convivir con ellos compartiendo
desayuno, almuerzo y comida de tal manera que pueda observar su vida cotidiana y
acompañarlos. Es así que me encontré nuevamente con Milagros, una mastanawa que
la conocí el año pasado cuando la visité en la comunidad indígena de Bola de
Oro. Ahora está viviendo en el pueblo de Puerto Esperanza en donde están los
mestizos, quienes son personas foráneas.
Los
jóvenes mastanawas cuando salen de sus comunidades hacia Puerto Esperanza
anhelan tener a como de lugar un celular, no importa si no tienen las cosas
básicas para vivir. Ellos quieren imitar el estilo de vida de los foráneos.
Me sentí alegre al conocer
a la familia de Kápodi, quien es de la comunidad Sinaí, su mamá, es amable como
Kápodi y le encanta recibir visitas.
Kápodi me enseñó algo de su
idioma y costumbres que para mí no es
fácil de entenderlo, pero me sentía realizada cuando ellos se alegraban por
haber pronunciado algunas palabras en su idioma. Una de sus hijas que ya tiene familia,
es la única que sabe leer un poco el castellano. También me enseñaron hacer
“Boro” es una comida típica que solo algunas personas
lo pueden comer según su cosmovisión.
Segunda campaña médica
En
la comunidad de Sinaí se realizó la campaña médica. En este evento conocí a la
doctora Mayolit, quien está haciendo su Serums en Purús y se ofreció para
participar en la campaña. Desde ese tiempo con ella hice una buena amistad y
oro para que pueda conocer a Dios.
Apoyé
en el triaje pesando, midiendo y
pidiendo sus datos generales a los pacientes. Al principio me sentí con temor
porque era mi primera vez, pero luego me sentí segura de lo que hacía. De esta
manera pude conocer más familias mastanawas que venían de diferentes
comunidades e incluso de otras etnias y algunos mestizos que se les atendió.
Ejercitando el cuerpo
En
Puerto Esperanza viví en un hospedaje, la dueña se llama Nelsia y como es bueno
mantenerse en forma, sobre todo en la selva, encontré en ella el mismo hobby. Nos íbamos muy
de mañana a trotar mientras admiraba la belleza de nuestro Creador. Fue un
tiempo agradable para compartir.



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